Corregir conductas y costumbres

Corregir conductas y costumbres

La falta de memoria, la falta de efectividad, los cambios en el estado de ánimo, el aumento del apetito o falta de apetito sexual son algunas de las señales que nos pueden alertar de un descanso insuficiente.

En muchos casos, ciertas conductas o costumbres antes y durante el sueño, y sin ser conscientes de ello, perjudican la calidad de nuestro reposo, especialmente al dormir. Si las corregimos podremos conseguir el nivel de energia y empuje suficientemente saludable para afrontar cada nueva jornada.

Examina los apartados siguientes y decide si necesitas modificar o reajustar tus rutinas pre-descanso y de reposo. De hacerlo, evalúa con el tiempo si se produce una mejora en la calidad de tu energia y vida cotidiana:

 

Móvil encendido

Es frecuente que llegue algún WhatsApp, correos electrónicos u otro tipo de avisos que, aunque tengamos el teléfono en silencio, pueden hacer que se ilumine la pantalla. Esos destellos perjudican nuestro descanso e incluso pueden interrumpirlo.

Dispositivos electrónicos

El uso del ordenador, o la interactuación con cualquier pantalla electrónica (tablet, móvil…) durante el período próximo a acostarnos desrregula la producción de melatonina  -la hormona que controla el cicló diario del sueño-, por lo cual es recomendable evitar su uso un par de hores antes de ir a dormir. Una buena opción es tener todos los elementos electrónicos fuera del dormitorio.

Posturas

Descansemos en posiciones relajadas para el cuerpo: dormir boca abajo o demasiado encogidos perjudica el descanso y hace que nos levantemos con más dolores musculares.

Luces

La luz provoca la alteración del ciclo del sueño e impide un descanso efectivo. Incluso una luz tenue interfiere en el dormir y provoca que el sueño sea más ligero, menos profundo y que las personas se despierten con más frecuencia durante la noche, interrumpiendo la necesaria continuidad de las fases de sueño.

Tomar café por las noches

La cafeína es un estimulante que tiene la capacidad de bloquear los receptores de adenosina, que son las moléculas que inducen el sueño. Sus efectos a partir de la ingesta pueden durar hasta 6 horas; de manera que es recomendable evitar el café en las horas inmediatas antes de acostarnos.

Horario para acostarnos

No tener unos horarios fijos para acostarnos, dormir boca abajo o muy encogidos son prácticas que también repercuten negativamente en el descanso. Un rutina horaria de lunes a viernes regula el ciclo del sueño y facilita su conciliación. Y recordemos que las horas perdidas de sueño no se recuperan fácilmente, por lo tanto dormir muchas horas el domingo no servirá para rehacer una semana mal descansada.

Alcohol antes de acostarnos

Aunque provoca somnolencia y en un primer momento una aparente relajación que puede facilitar el dormir, el alcohol interrumpe la fase REM del sueño (el sueño profundo) con la consiguiente pérdida de descanso, que provocará un despertar fatigoso y unas condiciones físicas pesadas para el día siguiente.

Acostarse con el estómago lleno

Si nos acostamos apenas terminamos de comer estaremos generando inconvenientes para dormir bien. Esto empeora si se duerme boca abajo. La pesadez estomacal trae como consecuencia pesadillas e insomnio, con la consiguiente falta de energía al día siguiente.

Es recomendable esperar, por lo menos, una hora y media para acostarse después de la cena.

Temperaturas exageradas

Tanto en verano con el aire acondicionado, como en invierno con la calefacción, debemos mantener un equilibrio razonable en la temperatura. Evitemos los extremos en los que por un mal uso del termostato podemos llegar a taparnos con manta en verano y a sudar en invierno, ambas cosas son nefastas para el descanso.

Lo ideal es que la habitación se mantenga en una temperatura media y agradable -a 20° ó 21°C-.


Un colchón viejo, una almohada inadecuada

La mayoría de los colchones tienen una vida útil de ocho años como máximo, dependiendo de la calidad del mismo, del peso corporal y de las horas de uso diárias. La aparición de zonas hundidas, grietas o deformaciones –que provocarán dolores en espalda, cadera u hombro- son la alerta que nos indicará que debemos cambiar el colchón si queremos descansar en condiciones y evitar los problemas de salud que de ello se pueden derivar.

De igual forma, examina tu almohada y comprueba que no es demasiado blanda ni excesivamente alta, y que permite a tu cuello mantener una alineación natural con tu columna.

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