Estudios y descanso

Estudios y descanso

estudianteEl descanso diario es necesario para el normal funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente; solemos entender que el descanso empieza en el momento en que nos acostamos por la noche.

Pero el descanso tiene un significado más amplio que el dormir: una parada entre tareas o un cambio de ubicación o actividad representan también una tregua que proporciona un conveniente reposo.  Además, debemos entenderlo como parte de nuestras actividades: así, regular acertadamente los momentos y períodos de descanso es algo fundamental en el entrenamiento de un atleta, ya que de no descansar coordinadamente con el ritmo de entrenamientos, puede provocarse agotamiento muscular e incluso favorecer lesiones por fatiga; por otra parte, el músculo crece y se revitaliza precisamente en los períodos de descanso, que es cuando la fibras musculares se recuperan del ejercicio.

De igual manera el intenso ejercicio mental que supone estudiar requiere una mesurada planificación del descanso si deseamos aprovechar al máximo las posibilidades de nuestra memoria.

La carga académica supone para cualquier estudiante un motivo de estrés y cansancio acumulado, especialmente conforme se acerca el final del período de estudios en curso. Este esfuerzo implica sacrificar horas de descanso, es decir las necesarias horas de sueño, lo que puede generar trastornos en el funcionamiento de algunos órganos del cuerpo.

Además, para que pueda existir un adecuado rendimiento mental, es imprescindible una alimentación completa y equilibrada. Sin embargo se ha convertido en una costumbre generalizada el sacrificio del tiempo para las comidas y de las  horas de sueño, con el fin de dedicarlas a estudiar.

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Problemas por descanso insuficiente

Cuando no hay un tiempo de descanso adecuado y suficiente con un sueño plácido y reparador, el estudiante puede padecer deficiencias:

  • Desatención y falta de concentración en la tarea asignada.
  • Cambios severos en el comportamiento del apetito, con ataques de hambre desmedidos a cualquier hora.
  • Necesidad de consumir bebidas calóricas o alimentos con gran contenido de azúcar.
  • Mayor propensión a desarrollar diabetes y problemas de obesidad.
  • Mayor vulnerabilidad de la accidentalidad a que se expone el estudiante con déficit de sus horas de sueño.

Frente a ello, una buena planificación, tanto de los estudios como de las horas de descanso, evitará el desorden mental y alimenticio.

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Recomendaciones de optimización

  • Aprender técnicas de relajación y hacer ejercicio antes de empezar las tareas será de gran útilidad.
  • La efectividad de nuestra concentración tiene una duración óptima de unos 40 a 50 minutos, por lo cual es conveniente hacer un pequeño parón de 5-10 minutos cada hora de estudio.
  • En el período de nuestra vida en que los estudios son la parte más importante de la misma, no pueden, sin embargo, invadirla completamente. Debe haber tiempo para descansar la mente y dedicar tiempo a aquello que nos guste: escuchar música, tocar un instrumento, cine, socializar, hacer deporte…
  • Un sueño adecuado es imprescindible para fijar los conocimientos y asentar lo memorizado. Además, tras un sueño compensado de 7-8 horas nos sentiremos mucho mejor para afrontar una nueva jornada de estudio o unos exámenes.
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